Los 9 errores más comunes del ilustrador principiante

errores del ilustrador principiante

Va a pasar y lo sabes: eres ilustrador principiante y vas a cometer errores, es parte de cualquier proceso de aprendizaje. Yo misma me he pasado años fallando y haciendo cosas mal (o pudiéndolas hacer mejor sin saberlo). Ilustrar es muy complejo, aunque no pueda parecerlo. Se tardan años en mejorar y desarrollarse, y acabamos tocando muchos palos, no sólo la parte artística, sino partes más técnicas, promocionales, contables… Así que te voy a explicar algunos de los errores que suelen ser más habituales en cualquier ilustrador principiante.

Por Dior, Bob Ross, ahora no…

La idea con esta entrada es evitar algunos errores en los que yo he caído. Muchos están basados en mi experiencia, otros en errores que han cometido compañeros o gente conocida.

Así que no pasa nada, no te sientas mal por errar. ¿Que la has cagado?, analiza qué ha fallado y trata de aprender del error para hacerlo mejor la próxima vez. Y, por favor, no aceptes 200€ y 1% de royalties por ilustrar un libro entero. Eso, más que un error, es un descaro por parte de quien te contrata.

1 – Pensar que dibujar es ilustrar

Uno de los errores principales del ilustrador principiante es creer que dibujar es sinónimo de ilustrar. Por favor, no confundamos términos.

El dibujo es una disciplina de las Bellas Artes sin más finalidad que la de expresar el sentir, las emociones o la necesidad creativa del propio artista (y en ocasiones, las del cliente que contrata si estamos hablando de retratos, por ejemplo). No se basa en un texto ni está pensado para comunicar ideas ó conceptos, y mucho menos ser aplicado.

En cambio, la ilustración es un arte aplicada cuya finalidad es comunicar una idea ó concepto, reforzar un mensaje ó narrar una historia en imágenes. Además, su fin es ser reproducida en distintos formatos como carteles, libros, merchandishing, etc. Así que el ilustrador, además de tener nociones de bases del dibujo, debe saber comunicar.

Sabiendo esto, revisa tu trabajo, mira bien qué es lo que estás haciendo, y tal vez te dé una pista de tus errores y de hacia dónde avanzar.

2 – Creer que todo lo que haces es maravilloso…

Y es que hay que ser autocrítico con el trabajo que haces. Está muy bien tener seguridad y confianza en tu trabajo, pero seamos honestos: no siempre cualquier cosa que hacemos es casi perfecta ni tiene calidad, y esto es así sobre todo cuando eres principiante y aún estamos aprendiendo las bases del dibujo.

Es una fortuna contar con un entorno que te apoye y que te diga lo bien que dibujas y lo artista que eres. En serio, ya quisiera mucha gente. Pero veamos: yo admiro a cualquiera que toque un instrumento porque no tengo ni idea de música. Puedo quedar maravillada por alguien que toque el violín y decirle que es muy bueno y que siga adelante con ello. Pero justo al lado puedo tener a una directora de orquesta, que sería la persona que podría darle trabajo, pensando que le ve potencial pero que le queda mucho por aprender para tener un nivel que le permita vivir de ello. ¿Se me entiende por dónde voy?.

Pues con la ilustración pasa lo mismo. Es genial tener apoyo y tener mucha confianza en tus ilustraciones, pero sé honestos y haz autocrítica. La gente que te quiere y te apoya no está dentro de la industria. La opinión de la persona que finalmente os contratará es la que importa.

Como ilustrador principiante, tu trabajo será aceptable pero seguro que te queda mucho camino por recorrer. Tratar de ver si tu trabajo está al nivel de figurar en un cartel publicitario, en un libro escolar, o estar expuesto en una librería. Observa en qué puedes mejorar y trabaja en esa dirección.

3 – … o ser demasiado perfeccionista.

Esta era mi yo de hace unos años. Era muy crítica con cualquier cosa que hacía y comparaba mi trabajo todo el tiempo con gente a la que admiraba. Esto me hacía sentir tremenda ansiedad y bloqueo, de no saber qué hacer ni hacia dónde tirar. Y cada vez se hacía una pelota más grande. Por suerte, eso ya es pasado.

Si eres de esas personas, te digo una cosa: Aprender a ilustrar es eso también. Es equivocarse, fallar, aprender del ensayo y error, practicar mucho, explorar, descubrir, sorprenderte. Todo eso forma parte del proceso de aprendizaje de cualquier disciplina.

Y te voy a decir algo más: si estás empezando, no puedes hacer un trabajo de 10 (ni yo misma lo hago y llevo en esto unos años). La curva de aprendizaje de esta profesión es muy empinada, así que practica todo lo que puedas. No dejes nada a medias, termínalo aunque creas que es una castaña, ya que te servirá para aprender de tus errores. Coge el lápiz sin juzgarte y no te conviertas en tu peor enemigo. Estás en proceso de aprendizaje y tienes que disfrutarlo. Y, si te comparas, que sea con tu trabajo de hace un año.

Y recuerda, progreso es mejor que perfección. Por cierto, quizá te interese leer lo odioso (e inevitable a veces) que es compararse con otros.

4 – No entrenar a diario

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Boceto de Julia & Paco

Con esto me refiero a entrenar el músculo del dibujo y la creatividad. Si te has decidido por ilustrar es porque te encanta y lo disfrutas. Pero esto es un trabajo, y en el momento en que decides que quieres ser un profesional y que va a ser tu modo de vida, las cosas cambian.

Aunque seas ilustrador principiante, ya no vale con dibujar algunos días sueltos durante un ratito, haciendo lo que te apetece y sin ninguna finalidad. Si haces eso, no te auguro un gran futuro. Quienes vivimos de ilustrar dedicamos unas cuantas horas al día a dibujar, a entrenar mano y cabeza y hacer callo.

Dibuja todos los días, trabaja en tus proyectos personales, crea tu portfolio con una finalidad… Tómatelo como si fueras un atleta y entrena a diario. Participa en retos que encuentres por internet y redes sociales (como #Inktober ó #drawthisinyourstyle) ó proponte uno (Como mi reto #animalicosdedomingo, que acabó convertido en exposición).

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4.1 – Libros para desarrollar la creatividad

Si crees que lo puedes necesitar, hazte con un buen libro sobre creatividad como bien podrían ser cualquiera de estos dos que te dejo aquí debajo:

El arte de llevar una vida creativa:
Este libro te enseña a llevar una vida creativa que armonice con éxito tu yo artístico con la cotidianidad. Ofrece una serie de recursos y técnicas para recuperar la espiritualidad sin que el estrés, el pensamiento negativo y, en definitiva, el lado más tedioso del trabajo hundan en lo más profundo de tu ser el verdadero sentido que te llevó a tomar la decisión de dedicar tu vida a la creatividad. 
365 días de creatividad:
A través de ejercicios prácticos y diarios y la fijación de objetivos, la ilustradora Lorna Scobie te muestra cómo experimentar, explorar y dejar ir tus inhibiciones artísticas, animándote para buscar inspiración creativa dondequiera que vayas, desde en las nubes en el cielo a los rostros en la cafetería de tu ciudad.

4.2- Ejercicios para superar el bloqueo creativo

También puedes inventar tus propios ejercicios para mantenerte creativo. Yo a veces recurro a ejercicios como el que te conté más arriba de los animalicos, o a elegir dos palabras del diccionario al azar y crear algo con ellas en el cuaderno de bocetos. Puedes también tener tres recipientes con papelitos en donde los separarás por sustantivo, adjetivo y verbo; saca un papel de cada tipo y crea una imagen con lo que surja.

Y como siempre hay que aprender de los mejores, te recomiendo el curso de Técnicas de ilustración para desbloquear tu creatividad, que lo imparte el crack de Adolfo Serra. Adolfo te reta a jugar, a fallar, a dejar al azar que participe, para que finalmente crees un cuaderno de artista y desarrolles tu propio universo de recursos pictóricos.

¿Quieres profundizar más?. Échale un ojo a estas entradas:

Y así, cuando tengas tu primer encargo donde te toque resolver un problema y comunicar de forma gráfica algo con lo que no estás del todo familiarizado, ya habrás hecho todo ese entrenamiento previo que te permitirá cumplir exitosamente con el plazo de entrega.

5 – Meter cualquier cosa en el portfolio

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En mi época de ilustradora principiante, tardé tiempo en entender qué era realmente un portfolio. No es un dossier donde verter todo lo que tienes, sino que es tu carta de presentación y en donde tienes que demostrar lo que vales y lo bien que lo haces. Muestra lo mejor que tengas y, si no es suficiente, sigue trabajando.

Aquí no me voy a extender mucho porque te voy a dejar un par de entradas sobre portfolio de ilustración que creo que te serán útiles. Volver a hablar de lo mismo aquí sería repetirme mucho.

Pero en resumen, analiza portfolios de ilustradores que admires y que trabajen hacia el mercado al que tu apuntas. Investiga, observa qué te falta, aprende y entrena nuevas habilidades que te hagan crecer. Para hacer un portfolio que te dé opciones a conseguir encargos no hay un camino rápido.

Si te sirve de ayuda, para mí fue un antes y un después hacer el curso Claves para crear un porfolio de ilustración profesional. De verdad, te lo recomiendo, te vas a ahorrar cometer muchos errores. Y yo cuando lo hice ya estaba más o menos asentada, adí que si estás empezando todavía te lo recomiendo más.

También me pareció interesante el de Creación de un portfolio de ilustración en Instagram. A pesar de tener menos alcance que hace unos años, sigue siendo una plataforma muy visual y en donde se mueven editores y directores de arte, y no viene mal saber convertir nuestro perfil de esta red social en algo más artístico y profesional.

6 – No tener afianzadas unas buenas bases de dibujo

¿Has escuchado alguna vez eso de que hay que conocer las reglas para saber romperlas?. Aunque ahora seas un ilustrador principiante, si vas en serio con esto, tienes que saber esto. Dibujar mucho, ser constante, y entender que, sin conocer ciertas bases del dibujo que luego aprovecharás a tu favor, no vas a ninguna parte.

Por ejemplo, aprender a dibujar el cuerpo es una de esas bases fundamentales. Entender cómo se construye, cómo se articula, y conocer algunos músculos y su movimiento te va a ayudar muchísimo a la hora de crear tus personajes. Debes tener nociones también de perspectiva, color, composición, retórica visual, ritmo, storyboard, también saber comunicar y transmitir conceptos… Vamos, que te toca trabajar un montón.

Escribí la entrada de Cómo ser ilustrador profesional (y no morir en el intento) en donde, en su primer punto, desarrollo esto un poco más y recomiendo algunos libros. Para ayudarte aún más, échale un ojo a estas entradas que te servirán para asentar las bases del dibujo:

7 – No saber promocionarte bien o no tener una estrategia

Creo que leí una vez que un buen trabajo es un 20% y el cómo lo vendas el 80%. Igual los porcentajes andan algo exagerados pero la idea se entiende. A mucha gente no le gusta venderse porque la hace sentir un poco impostora, pero cuando te quitas esa carga de encima es muy liberador.

La parte de promocionar tu trabajo es casi tan importante como tu trabajo en sí, ¿si no quién sabría que existes?. Como recientemente también escribí una entrada sobre 11 maneras de promocionarse como ilustrador, ahí te la dejo para que le eches un ojo, que tampoco me voy a extender mucho más aquí.

Si ves que esta parte te cuesta, siempre puedes hacer algún curso como este de Técnicas para monetizar tu creatividad mediante tu presencia online. Yo lo acabo de terminar y me ha aclarado bastantes cosas sobre mi web y mi newsletter.

Recuerda que para vivir de la ilustración no bastará tan sólo tu estilo o ser muy habilidoso. Y esto me lleva al siguiente punto.

8 – No asumir que serás tu propia empresa (y que a veces lo que menos harás será dibujar)

Y es que cuanto antes asumas que ser ilustrador no es pasarse la jornada laboral entera dibujando, mucho mejor. Algo más de la mitad de tu tiempo lo dedicarás a dibujar, sí, pero también vas a dedicar mucho tiempo a promocionarte, a enviar emails, a temas fiscales, a hacer facturas, a investigar nuevos mercados, a buscar clientes… Vamos, lo que viene siendo gestionar una empresa. Y sí, habrá días en los que ni dibujarás.

Aparte de artista, serás contable, community manager, comercial, project manager, el departamento de marketing, el departamento de audiovisuales… Llámalo entrepreneur si lo quieres romantizar, pero al final serás un autónomo de los de toda la vida. Si aún no has salido corriendo, enhorabuena, te va la marcha y esta profesión es para ti.

9 – Trabajar gratis o por poco dinero por la ilusión y/o promoción

¿Que eres ilustrador principiante y como no te conoce nadie no vas a cobrar lo mismo que alguien consagrado que lleva 20 años en esto?, obviamente. ¿Que lo vas a hacer gratis o casi regalado porque así lo metes en tu portfolio y ya tienes un trabajo real?, mejor que NO.

Que no te vendan la burra con la visibilidad y que te conozcan. Eso podría colar hace 10 años, pero en la era de las redes sociales, donde puedes trazar una estrategia que te haga llegar a mucha gente, pues mira mi ciela, va a ser que no. Además, la persona que te contacta gana su sueldo, la empresa o marca para la que trabajes gana dinero, el resto de intermediarios (imprenta, distribuidora, agencias…) también. ¿Por qué tu ibas a ser el pringado que lo hace gratis?.

Y no acepto el argumento de que te hace ilusión publicar, que el dinero ya vendrá después. Ya te digo yo a ti que no. Quizá ahora tengas un techo pagado por tu familia, pero pasarán los años y llegará el momento en el que quieras mejor material, o invertir en un ordenador potente, o quieras independizarte (por no hablar de la cuota de autónomos). Y es entonces cuando pretenderás pedirle más dinero a tus clientes, a los que les has estado haciendo el trabajo por una cantidad irrisoria. Entonces ellos te pegarán amablemente la patada porque total, ya encontrarán a otro loser. Y así, cariñe, habrás cavado tu propia tumba y habrás puesto tu granito de arena en precarizar más la profesión. Gracias por tu aportación.

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¿He sido algo dura con esta entrada y, sobre todo, con el final?, lo sé, pero esa es la realidad. Sólo he expuesto cómo es esta profesión y con lo que te vas a encontrar si vas en serio con ella. Que a mí no me advirtieron de algunas cosas y vaya leches me he dado… ¿Qué te ha parecido?, ¿has caído en alguno de ellos?.

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Sobre mí

¡Hola!, me llamo Mar Villar y soy ilustradora. En este blog hablo sobre mis procesos de trabajo, sobre la profesión, doy tips, consejos y recomendaciones… Puedes leer más en la sección Sobre mí.

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